sábado, diciembre 31, 2011
Qué 2011 para Palestina, Teté!!!
Palestina en la UNESCO.
En el futuro próximo la efemérides del 31 de octubre se referirá
seguramente a un hecho poco banal.
Se dirá, que ese día de 2011, en que el
mundo superaba los 7.000 millones de habitantes, Palestina se convertía en el
195 Estado miembro de la UNESCO, primer organismo de las Naciones Unidas al que
accede Palestina como Estado. La UNESCO con esta decisión impulsa a olvidar el
poco glorioso rechazo del reconocimiento por parte del Consejo de Seguridad, en
septiembre, del Estado palestino.
Quienes oigan esta efemérides advertirán igualmente cuales
fueron los países que rechazaron apoyar a Palestina en tan memorable fecha.
Entre esos países están Togo, Costa de Marfil, Camerún y otros países africanos
que se abstuvieron. Los medios estatales de esos países justificaron la
abstención como la mejor estrategia para mantener las buenas relaciones con el
conjunto de las partes del conflicto palestino-israelí.
No hay ninguna duda de que la abstención de votar a favor de
Palestina es de por sí un apoyo acordado a Israel. Este último lo ha
comprendido muy bien. Un mes después de votar en la UNESCO, el “Mashav”, la
agencia de cooperación israelí otorgó a Togo mil y un favores. Las misiones
israelíes se suceden en Lomé, donde Israel acaba de nombrar un nuevo embajador.
La entrada de Togo en el Consejo de Seguridad de la ONU, como miembro no
permanente, no es un hecho ajeno a este súbito interés. Nada mejor que la
promesa de cooperación para mantener controlado a un país cuyo voto en el
Consejo de Seguridad puede ser decisivo para la independencia de Palestina.
La
jugada de Togo es equiparable a la de Marruecos, otro de los países africanos
recientemente ingresados en el Consejo de Seguridad. Pese a haber manifestado
su apoyo a Palestina, Marruecos votará en las Naciones Unidas, según la
situación del Sahara Occidental, último territorio ocupado en el continente
africano.
África se hallará entonces en el centro del futuro palestino
durante el próximo período del Consejo de Seguridad. Si bien resulta
reconfortante que ningún país africano haya votado contra la admisión de
palestina en la UNESCO, resulta igualmente inquietante señalar que una veintena
de países se abstuvieron o estuvieron ausentes durante la votación.
Lejos ha
quedado la época en la que se invitaba a Yasser Arafat a las reuniones de los
jefes de Estado africanos en la antigua Organización de la Unión africana
(OUA).
Las reacciones africanas se han debilitado frente a los continuos
crímenes sufridos por Palestina y la urgencia de liberar a Gaza. Es conveniente
por lo tanto recomponer los lazos entre África y Palestina en estos días en que
se cumple un nuevo aniversario de la masacre de Gaza.
Gaza, símbolo de la hipocresía de la diplomacia internacional
del siglo XX. Un fin de año más bajo embargo para esta ciudad, de miles de
sufrimientos, entrada para siempre en la historia. La historia de la
resistencia de un pueblo. La historia de la debilidad de la humanidad frente a
un genocidio. La historia del fracaso de las políticas y del coraje ciudadano.
Los miles de mártires caídos bajo los bombardeos y las balas de la operación
plomo fundido han conquistado más corazones que nunca a favor de la causa palestina.
Pero, ¿cuántos mártires harán falta aún para poner fin a un
asedio injusto? ¿Cuántos niños deberán morir para que los dirigentes entren en
razón, más preocupados por la pérdida del sillón presidencial que por el valor
de poner fin a una injusticia? Los reiterados fracasos desde 2009, de las
acciones ciudadanas pacíficas y de las flotillas humanitarias para liberar a
Gaza, no dejan más lugar a los palestinos que el de las acciones políticas
radicales. El martirio y las décadas de luchas palestinas han inspirado a las
revoluciones árabes-bereberes que veían en Palestina el ejemplo a seguir para
terminar con todas las opresiones y los imperialismos sufridos en la región.
Honrosamente han llamado
a sus rebeliones INTIFADA, como en Gaza.
Luego del episodio del soldado Gilad
Shalit y la difícil penetración en las Naciones Unidas, queda desear como votos
para el 2012, que los políticos tengan el coraje de devolver su dignidad al
pueblo palestino y que las luces de Janucá iluminen para Israel el camino de la
paz.
viernes, diciembre 30, 2011
Medios. Cómo engañar al lector. Korea-Corea y el doble rasero de los medios
La dictadura invita, la democracia prohíbe
Eskup es una red social creada por el españolísimo diario El País (con tendencia hacia el Psoe, menos mal...), dice que con un objetivo “periodístico”. Se define como un lugar donde poder informarse o informar. Veamos un detalle de cómo funciona.
Sobre la muerte del dirigente coreano Kim Jong-il, la corresponsal de El País, Georgina Higueras informaba en Eskup el 23 de diciembre:
“Corea del Norte ha dicho hoy que permite la entrada por tierra o avión a todos los surcoreanos que quieran ir a presentar sus condolencias por la muerte de Kim Jong-il y se compromete a garantizar su seguridad. Seúl lo considera un gesto de propaganda y prohíbe el viaje”. Como ven, Pyongyang invitaba a viajar al funeral todos los surcoreanos que quisieran asistir.
El 25 de diciembre, en la misma red, escribía lo siguiente:
“Las únicas dos comitivas surcoreanas autorizadas por Seúl a asistir a las honras fúnebres por el líder norcoreano Kim Jong-il llegaron hoy a Pyongyang, donde el régimen sigue allanando el camino de la sucesión al hijo menor del fallecido líder”. Como ven, Seúl sólo autorizó a viajar a dos grupos, incluso la agencia AFP recogió el malestar del “régimen norcoreano” por esa restricción.
Las actitudes de unos y otros, debieron resultar muy evidentes para El País, tanto que Georgina Higueras, se abstuvo de destacarlas, ocultando así que mientras la terrible dictadura del norte invitaba a todos los coreanos sin distinción, la democracia del sur les prohibió viajar.
Periodistas, la mirada de López Echague
El periodismo en la
era de la vociferación
Hernán López Echagüe
Ni
modo. Tampoco ingenio o compromiso del real, es decir, ese compromiso con
alguna causa que puede llegar a poner en riesgo el empleo, la reputación, el
buen pasar, la vida fácil. El compromiso, en todo caso, hoy está fundado en la
conveniencia, en el provecho; tiene que ver con el empleo y con la certeza de
una tranquilidad absoluta. No hay voces impares que suenen en alguna parte de
los medios de comunicación que toman partido, a toda hora, por una u otra
parte. Porque hay dos partes. Una tiene la verdad absoluta, y al que no esté de
acuerdo con esa verdad, ni bola, ni empleo, ni jota. Y la otra mitad, también.
Un duelo de mandatarios del relato de la presunta realidad en el que no tienen
cabida las voces que disienten con esa mirada jerárquica y absolutista de la
vida. Los de un lado, el lado oficial, cometen el terrible error de dárselas de
hacedores de una historia en la que buena parte de ellos poco y nada
participaron. Los del otro lado, oligarcas de cuarta, publicistas de la
dictadura, de la época dorada del menemismo, sin ferrocarriles, ni rutas, ni
petróleo ni nada, lo mismo. ¿En qué lugar buscar respiro? E l periodismo
argentino se ha convertido en una resaca de lágrimas, en una carrera de
vociferadores que trata como estúpidos, pelotudos, funcionales a esto o
aquello, a los que vacilan, a los que dudan de la veracidad del relato. El
periodismo argentino es riquista: “La duda es la jactancia de los
intelectuales”.
Así
las cosas, escribir se ha convertido en un drama. Escribir, digo, lo que uno
quiere escribir; decir lo que uno cree más apropiado decir; gritar lo que uno
cree que se debe gritar. Para escribir hoy una nota en la Argentina siento la
necesidad de incluir un prólogo, suerte de “Aclaración al lector”. Tipo: “El
autor de este artículo cree oportuno aclarar que no tiene militancia
partidaria. Que tanto abatimiento le causan los arrebatos de 6,7,8, El
Argentino, Página/12 y Miradas al Sur, como los arrebatos de La Nación, Clarín,
Perfil, Noticias y demás. Simplemente pretende contar o decir algo y que no lo
encasillen”.
Hace
tiempo que no publico artículos en medios argentinos. Mucho tiempo. No porque
no quiera hacerlo. Siempre me asaltan ganas de decir algo, de contar algo, de
referir cosas o cositas. Estamos en la era del periodismo militante, expresión
que no llego a entender porque, me parece, el que milita no puede cobrar un
sueldo. En mis años de militancia estudiantil, años setenta, pagábamos de
nuestro bolsillo los aerosoles para escribir consignas, ideas de las que
estábamos muy convencidos, en las paredes y muros de la ciudad; pagábamos de
nuestro bolsillo el esténcil para imprimir en el mimeógrafo los volantes y los
folletos; pagábamos el boleto del colectivo, del tren, o, en caso de extrema
urgencia, el taxi para llegar a tiempo a un acto, a una marcha, a una reunión;
buscábamos en las zapaterías las cajas de zapatos sobrantes para armar las
cajas volanteras; comprábamos en las librerías esos autoadhesivos, que
llamábamos obleas, en los que escribíamos consignas revolucionarias y después
pegábamos en las puertas de colectivos y subterráneos. Y nadie se quejaba por
hacerlo. Al contrario. De nuestros sueldos de cadete, obrero, oficinista, lo
que fuere, sacábamos esos pesos sin pensarlo dos veces. Era algo natural. Nos
movían ideas, convicciones. Ganas de agarrar el río con una mano. Me refiero al
espacio en el que yo militaba, la Unión de Estudiantes Secundarios, alineada
con Montoneros.
Periodistas
militantes de uno y otro lado. Porque hay un lado y hay el otro. Y, en el
medio, muchos que, como yo, no saben qué mierda hacer. He ofrecido mi oficio a
diarios y revistas de toda naturaleza, hasta les he propuesto hacer a un lado
la cosa política y escribir crónicas, es decir, textos despojados de política
cruda, apenas crónicas. Y nada. Silencio. Entonces escribo libros. Las
editoriales nunca jamás me han censurado. Sí, desde luego, y en contadas
oportunidades, me han aconsejado eliminar alguna adjetivación para ahorrarnos
demandas. Bien, todo bien eso. Pero la política editorial de las revistas y los
diarios argentinos causa pavor.
A
uno le quitan las ganas de escribir. A uno le quitan las ganas. A uno. Un loco
kirchnerista, amigo de mi cuñada, me mandó decir: “¡Y si no consigue publicar
en ningún medio, entonces que escriba en un blog!”. No tiene nada de malo
escribir en un blog, claro. Pero no me da plata, no gano un centavo. El blog,
en todo caso, es verdadero periodismo militante. Se escribe porque sí, para sí,
y para el lunático que de pronto cae, de puta casualidad, en ese espacio.
Me
cago, definitivamente, en ese mamarracho que hoy llaman periodismo. Escriben
con los codos. No tienen la menor idea de lo que están diciendo. No hablan de
las cosas que interesan. Nos meten, esos bandos, en un lupanar de la
información. Y cobran buenos pesos por hacerlo. Creo que el periodismo es otra
cosa. Ni una ni la otra. Otra. Difícil de definir. ¿Tiene que ver con el bien
público? Uno presume que sí. ¿Tiene que ver con la advertencia, con la
vigilancia, con el control del poder político? Tal vez. El buen periodismo no
debe declamar ni gritar ni ocultar ni amenazar ni sostenerse en la chicana.
Creo que debe estar del lado de lo que considera más justo. El periodista, no
el periodismo, porque el periodismo es una categoría vaga, evanescente. Ahora
se habla de periodismo como si el periodismo no fuera otra cosa que un altar al
que llegan los iluminados. El periodismo es un oficio al que se entregan
personas que quieren contar las cosas que les pasan a las personas. No es tan
difícil entenderlo. No es una profesión a la que se entregan, a cambio de un
buen salario, personas que quieren contar lo que consideran que deben contar
para satisfacer la gula de un patrón o de un gobierno o de un partido político.
Para eso, que militen, organicen actos, tomen un megáfono, digan lo que quieren
decir, y nada de centavito a cambio. Porque la militancia es otra cosa. No nos
sometan, los de uno y otro lado, porque hay uno y otro lado, al martirio de
escuchar o leer sus divagues ideológicos. Está muy bien que eviten el contrabando
de ideología y a los gritos declaren que son oficialistas u opositores, pero,
por favor, háganlo con una cuota de decoro, de talento, de lucidez, de
propiedad. No asesinen la semántica, la gramática, el calor de la palabra. De
la declamación al patetismo hay menos de un paso, o quizá ninguno. Ya no quedan
en los diarios y en las revistas artículos de personas que escriban de modo
libre, independiente, con algo de estilo y soltura. Todo es chirle, sometido a
urgencias políticas. No hay cronistas. No hay tipos que al menos deslicen una
idea. El último que lo hacía, se fue. León Rozitchner, y, por suerte, todavía
anda por ahí Grüner. De José Pablo Feinmann ha quedado su nombre, su estuche.
Sus afiches de página entera en Página/12 que semejan la publicidad de las
charlas de un evangelista de la filosofía. El periodismo se ha convertido en
espectáculo. La noticia, en mercancía. De uno y otro lado. Porque, cosa de
mierda, hay uno y otro lado. A veces escucho decir a algunos periodistas: “Yo
siempre escribí lo que quería, nunca me censuraron”. Lo ha dicho Morales Solá,
lo ha dicho Lanata, lo ha dicho Caparrós, lo han dicho muchos. Y claro, hombre,
porque nunca jamás escribiste algo que incomodara al medio en el cual
publicabas. O publicás. ¿Eso es libertad de expresión? No. Eso es acomodamiento
animal al medio ambiente con el único propósito de cobrar unos pesos, o de
ganar fama, o todo eso.
Recuerdo
que cuando Morales Solá escribió una nota en la que decía que Ernestina de
Noble había adoptado a sus hijos en buena ley, le respondí con una carta que
envié a La Nación. Una carta muy educada y, creo, con fundamentos. Jamás la
publicaron. Pero Lanata tiene espacio en ese diario. El revolucionario Lanata,
que cuando llamábamos a asamblea en Página/12 para, tal vez, ir a un paro,
aparecía en la redacción a los gritos diciéndonos que ese era un diario
progresista, que lo hacíamos entre todos, y que no cabía ningún tipo de huelga.
Y los jefes de redacción inclinaban la cabeza y sin reparo alguno se ponían a
hacer el diario entre ellos, a los ponchazos, porque el diario debía salir.
Algunos de esos jefes andan por la redacción de revistas y diarios de uno u
otro lado, porque hay uno y otro lado. Saben comer de toda mano.
¿Qué
diferencia notoria hay entre Página/12 y Clarín a la hora de informar, de
titular una noticia? Me refiero, claro, a la intencionalidad política. ¿Y entre
La Nación y Miradas al Sur? Ninguna. Todos, los unos y los otros que cada día
pretenden informarnos desde sus páginas independientes y objetivas, caen en el
pecado de la vociferación. Unos nos dicen que estamos en plena revolución; los
otros nos dicen que estamos en pleno proceso de desintegración y autoritarismo.
Nadie nos permite decir que estamos a la espera, reflexionando, contemplando
este amasijo de la información, este descuartizamiento del sentido común, esta
cosa melancólica de la decrepitud de la palabra. Asunto que en estos días cobró
el grado sustantivo de la hipocresía: todo el periodismo, absolutamente todo,
el de una parte y de la otra, echando lágrimas y mocos por lo que ocurrió en
diciembre del 2001. Paf! Hablar de las cosas terribles que ocurrieron es cosa
fácil cuando te lo permiten, cuando no está en juego tu empleo.
La
palabra, en esta era de periodismo de voz huracanada, es una cosa, un elemento,
una coartada. Cualquier cosa. La usan como mejor les cae. Es un guante, es un
soquete, es una piedra, acaso una serpentina; es el puño de una camisa que a
veces, según la conveniencia, abotonan o dejan suelto. Es, la palabra, la elección
de la palabra, un artificio que usan para dejar entrever otras palabras que no
se atreven a decir de modo directo, o para ocultar otras palabras que no se
atreven a eliminar de modo directo. El periodismo ya no excita ideas, debates,
perplejidad, deliberaciones internas. Genera rechazo o aprobación. Un ejercicio
incesante de la opacidad. El periodismo, hoy, en la Argentina, es una
entelequia. Los diarios y las revistas son factorías de arbitrariedades. Son el
fin en sí mismo. Opinan y sancionan y alaban y desdeñan ya desde los titulares.
El periodismo ha perdido el encanto que tiene todo oficio y ha pasado a ser una
profesión desprovista de la vibración que causa la novedad; una profesión, como
la de ingeniero, la de escribano o economista, que discurre al margen de la
incertidumbre y el titubeo. Todo está claro de antemano, incluso antes de sacar
el trasero de la silla y salir a cubrir una noticia.
Se
me hace que los periodistas que trabajan en esos medios, en los medios de uno y
otro lado, porque los propios medios nos han enseñado que hay el uno y el otro
lado, digo, que esos periodistas, los que redactan las noticias, los pirulos,
tendrían que pensar un poco más en lo que están haciendo. A qué modelo de
periodismo le son funcionales. Causa mucha pena escuchar a tipos que te dicen,
de La Nación , de Clarín, de Página/12, de Veintitrés, y de toda esa cosa de
medios que militan en uno u otro lado, porque está el asunto partido al medio,
“sí, es todo una mierda, pero no puedo perder el trabajo”. Todo bien. No
pierden el trabajo pero sí la libertad. Ese asunto de la libertad. Parece una
utopía hablar de la libertad, pero no, no lo es. No se puede perder la libertad
a los 25, 30 años. En realidad, no habría que perderla nunca. Pero a esa edad,
maldita sea perderla (licencia de traducción). Uno puede llegar a entender,
pero nunca jamás aprobar, que periodistas de 60 ó 70 años, que comenzaron su
oficio hace décadas a la manera de hacedores de un nuevo periodismo,
comprometidos con las cosas, hoy no sean más que amanuenses de uno u otro lado,
porque se ha instaurado, mi diablo, el uno y el otro lado. Y algo hay que
llevar a la mesa.
Las
noticias, en uno y otro lado, están repletas de opinión, de adjetivación. Es
como si yo, ahora, redactor de Clarín, Noticias, La Nación , Perfil, me pusiera
a informar sobre la asunción de Cristina Fernández y dijera, por caso: “En su
discurso, la Presidenta , como siempre, actuó, exageró su defensa de los
derechos humanos, se hizo la víctima, ponderó a EL .....” Y, si fuera un
redactor de Página/12, Veintitrés, Miradas al Sur, escribiera: “En su discurso,
la Presidenta volvió a reivindicar la lucha por los derechos humanos y su
compromiso por el proyecto de país que todos anhelamos...” Una adjetivación
sustantivada. La puesta en escena de un clima, de un ánimo. Un abuso de
confianza. De los unos y de los otros. Abusan. Atropellan. Siembran una falsa
opción que, de raíz, hace a un lado a los que no les importa ni una ni otra
margen del río. A esos locos que andan navegando entre el despotismo que gritan
los unos y la revolución que gritan los otros. ¿Qué nos dejan para decir sin
ser considerados funcionales a los unos o a los otros?
No
hay voces disidentes que tengan lugar en los unos y los otros. Que disientan,
digo, con lo que piensan, informan y publican los unos y los otros. A eso se le
llama oscurantismo. ¿No tenés espacio?, entonces “escribí en un blog”; “hacéte
una página”; “mandá cartas de lectores”; “sumate al Facebook”.
Un
periodista al que no le conozco la cara, digamos un periodista que siempre
aplaude mis textos, ahora secretario de Redacción de una revista de timbre
oficialista, de sonoro timbre gubernamental, leyó la primera parte de esta
serie de notas que pretendo escribir y lanzar al aire, y me escribió: “Me
encanta, está muy buena, pero en la revista, como sabrás, no puedo publicarlo”.
La
censura existe. Siempre existió. La censura es la base de la dominación cultural.
Sin censura, sin un control de la información, ningún poder político y
económico avanza. Y no me refiero sólo a las noches de dictaduras, desde luego.
En
las redacciones de diarios y revistas los periodistas tienen más certeza de lo
que no pueden escribir ni publicar, de que lo que van a escribir y publicar.
Existe, en uno y otro lado, porque hay un lado y hay el otro, una suerte de
manual del oscurantismo fundado en la exclusión de ciertas noticias, en la
reprobación de ciertos nombres, en una continua corrección de notas fundada no
ya en cuestiones semánticas o gramaticales, sino en algún contenido que
perturba los intereses políticos, mercantiles o ideológicos del medio.
Amputación directa. Un manual que nadie ha escrito, un manual que no está escrito,
y ni falta hace que alguien lo escriba. Está en los intereses de los dueños de
los medios (puede ser el Estado, pueden ser empresarios del mensaje) y, de
prepo, al calor de la necesidad de mantener un empleo, un ingreso mensual, ese
manual está en la cabeza de los periodistas que redactan las notas. Los
sumergen en la perversa dicotomía de silencio o chau, vista gorda o chau.
Ocurrió,
lo sabemos, en Télam y Página/12 cuando los sicarios de un terrateniente de
Santiago del Estero mataron a un miembro del Mocase (Movimiento Campesino de
Santiago del Estero en la Vía Campesina )
En
la edición de La Nación del miércoles 21 de diciembre de 2011, Morales Solá
escribió un artículo cuyo título ya lo dice todo: “Lo que está en juego es la
libertad”. No hace falta que me ponga a resumir o comentar el contenido.
Cualquiera puede figurárselo. Hay dos detalles interesantes en la nota.
Primero, que ahora Morales Solá se preocupe por otra libertad que no sea la
suya. Luego, que lo que anda a la deriva no es la libertad sino, a mi juicio,
la capacidad de discernimiento. La era del pensamiento débil, del acomodamiento
al pensamiento de un Otro más poderoso; del pensamiento fácil, de la ausencia
de contradicciones. Todo es plano. Vivimos en un páramo de ideas.
A
los que a veces nos asaltan las ganas de decir algo, de escribir o decir algo
que no coincide con lo que dicen o escriben los medios de uno y otro lado,
porque de dos lados está la cosa, se nos prohíbe nada y a la vez todo. La
pequeñez del periodismo grande e importante de la Argentina, me trae a la
memoria la pequeñez, divertida, escandalosamente entretenida, del decreto que
lanzó años atrás el alcalde de Sarpourenx, pueblo minúsculo del suroeste de
Francia donde impera la prohibición de morir. “No puedo enterrar [sic] a más
gente”, dijo el alcalde, Gérard Lalanne, sin ocultar la pesadumbre. “Al primer
muerto que llegue, lo mando al prefecto, el representante del Estado”. Y acto
seguido decretó: “Artículo 1. Queda prohibido a cualquier persona que no tuviere
una plaza en el cementerio y deseare ser inhumada en Sarpourenx, fallecer en el
municipio. Artículo 2. Los infractores serán severamente sancionados por sus
actos". Es que en el cementerio Sarpourenx, de cuatrocientos metros
cuadrados, ya no había cabida para cuerpo alguno.
Prohibido
decir, gente. Porque si uno piensa y dice, enterrarán tus palabras en otro
lado. No hay espacio en el cementerio del periodismo.
USA 2011 gastó 700.000 millones de dólares en armas
¿Qué pasaría si un País debe cortar beneficios sociales ante la crisis
pero sigue siendo el que más gasta en el Mundo en armas?
Los gastos militares de los Estados Unidos de América son lo más
altos del mundo [1]. En 2011 habrán pasado los 700.000 millones de dólares [2].
Entre 2001 y 2011 más que se duplicaron si los medimos a precios constantes. En
porcentaje del PIB, subieron de cerca de 3% para más de 5%. China, con una
población cuatro veces mayor y representando el segundo mayor gasto militar del
mundo, aún mantiene gran distancia con el EE.UU. siendo su gasto cerca de un
sexto del de los norteamericanos [3]. Los EE.UU. gastan cerca de 12.000
millones de dólares anuales en ayuda militar a varios países extranjeros, la
mayor parte destinada a Afganistán, Iraq , Israel, Pakistán y por lo menos en
un pasado próximo a Egipto [4]. El gasto militar de EE.UU. ha mantenido una
tendencia creciente al menos desde 1998 [5]. Aún en una economía con la
dimensión de la norteamericana, puede no ser sustentable en el largo plazo la
manutención de un nivel tan elevado de gastos militares [6].
En el transcurso de las dos últimas décadas, asistimos a una
evolución y desarrollo significativo en el campo de la investigación científica
con fines militares. Cuatro dominios merecen particular atención: las armas
nucleares; los robots militares; las armas de energía dirigida, catalogadas
como “no letales”; y la utilización de la cibernética [7] para fines de
espionaje o disrupción de sistemas o equipamientos informatizados. En este
último dominio, se habla de “ciberguerra” y se entiende como tal, la
intromisión (“hacking”) nociva, políticamente motivada, en redes informáticas o
computadoras del (supuesto) enemigo con el fin de provocar daños o
disfuncionalidades.
William Lynn, subsecretario de Defensa de los Estados Unidos,
afirma que “como cuestión de doctrina, el Pentágono reconoce formalmente al
ciberespacio como un nuevo dominio del arte de la guerra” que “se tornó tan
crítico desde el punto de vista militar como el suelo, el mar, el aire o el
espacio (exterior)” [8].
En este contexto recuérdese la noticia sobre el ataque ocurrido
en setiembre del 2010 al parque de ultracentrifugadoras de Natanz, en Irán, de
enriquecimiento de uranio destinado al uso como combustible nuclear. En este
caso fue utilizado el virus Stuxnet, hasta ahí desconocido [9]. El objetivo del
Stuxnet son sistemas de control usados en centrales eléctricas y otras
instalaciones industriales. El origen del virus no fue públicamente
identificado pero hay indicios que apuntan en el sentido de que se trata de un
proyecto común norteamericano-israelí [10].
De acuerdo con un artículo reciente del New York Times [11],
inmediatamente antes de iniciados los operativos norteamericanos sobre Libia,
fue seriamente debatido en el seno de la administración Obama, la posibilidad
de lanzar una ofensiva cibernética con el objetivo de poner fuera de servicio
los radares del sistema libio de alerta temprana (“early warning”) contra
ataques aéreos. La posibilidad fue desestimada por razones político-militares que
no cabe analizar aquí [12].
En los EE.UU. fue creada en 2009 una subunidad del Comando
Estratégico de las Fuerzas Armadas con la designación de Cyber Comando
(USCYBERCOM), la cual obtuvo capacidad operacional a fines de 2010 [13].
A juzgar por la creación de dispositivos nucleares para fines
militares, puede decirse que la amenaza nuclear continua presente y en lo
esencial inalterada cuando se compara la situación actual con la que existía
algunas décadas atrás. Cuarenta y un años después de su entrada en vigor, en
1990 [14] y después de ocho Conferencias de Revisión, se mantiene tanto el
carácter discriminatorio del Tratado de No-Proliferación en relación a los
Estados que no disponen de armamento nuclear, como el desinterés por parte de
las potencias nucleares signatarias del Tratado en dar los pasos previstos en
su Artículo VI, en el sentido del desarme nuclear y del desarme general y
completo.
En 1996 fue aprobado el Tratado General de Prohibición de
Ensayos Nucleares (CTBT) [15]. La entrada en vigor del tratado depende, entre
otras cosas, de la ratificación por el Congreso de los Estados Unidos, lo que,
15 años después, aún no a sucedido [16]. En el entendido de diversos
observadores, el conocimiento que se tiene de las orientaciones y decisiones de
las administraciones norteamericanas en el dominio nuclear a lo largo de los
últimos 20 años, permite decir que los EE.UU. no tienen intención de prescindir
del armamento nuclear en el futuro cercano [17]. En el complejo militar
científico e industrial norteamericano prosiguen sin limitación de fondos los
trabajos de manutención, modernización y desarrollo de armas nucleares. La
orientación de esos trabajos puede resumirse así: desarrollar armas nucleares
capaces de penetrar en el suelo y destruir objetivos subterráneos especialmente
protegidos (“hardened”); y desarrollar armas cuya utilización sea políticamente
menos nociva, entendiendo por esto, cabezas nucleares capaces de minimizar los
llamados “efectos colaterales” [18].
Robots en la forma de vehículos aéreos sin piloto (VASP) son
objeto de constantes perfeccionamientos para uso militar y se prevé que sean
utilizados extensivamente, tanto en teatros de guerra como en la localización y
abatimiento de objetivos humanos seleccionados, lo que equivale a una ejecución
extrajudicial [19]. Este uso, inaceptable y perverso, abre la puerta a nuevas
formas de hacer la guerra. Robots militares y VASPs pueden ser comandados o
“piloteados” a partir de una consola de comando situada a miles de kilómetros
de distancia, gracias a las posibilidades creadas por la existencia de líneas
de comunicación eficientes de alta calidad [20].
En años recientes la utilización de robots militares viene
creciendo extraordinariamente: cuando la invasión de Iraq en 2003, las fuerzas
de los EE.UU. prácticamente no poseían robots militares, ya en 2010 las fuerzas
armadas disponían de un número global de cerca de 12.000 robots militares de
los cuales cerca de 7.000 eran VASPs, los llamados “drones”. Esta evolución
levanta cuestiones serias en el plano ético y legal. En lo que concierne a la
clasificación del personal envuelto en la utilización de robots militares,
puede argumentarse que se esfuma la distinción entre el “soldado” y el “no
combatiente”, en particular en el caso de aquellos “pilotos” a distancia y
técnicos civiles que toman decisiones en la consola de comando y al final de su
“día de trabajo” se levantan y van para su casa a cenar con su familia [21].
Los “drones” fueron utilizados por los norteamericanos en los
Balcanes, Yemen (con apoyo de la CIA), Somalía, Iraq, Afganistán y Pakistán (en
ésta sobre control de la CIA, por razones que no pueden ser examinadas aquí).
Israel usó “drones” en la Franja de Gaza [22]. En el caso de la acción de la
CIA en Pakistán la tasa de los llamados “daños colaterales” era estimada en 1
militante cada 10 civiles abatidos [23] [24].
En lo relativo al arsenal de armas de energía dirigida y otras,
catalogadas como “no letales”, que tienen como finalidad, fundamentalmente, el
control de movimientos o manifestaciones de masas en países o regiones política
o socialmente inestables, aún dentro de los propios EE.UU., más podríamos decir
pero el espacio disponible no lo permite. Quedará entonces para otra
oportunidad [25].
Notas.
[1]
http://www.globalissues.org/article/75/world-military-spending. Vea también
Financial Times.com, "Global military spending slows" John O'Doherty,
April 11 2011.
En la edición del Financial Times
del pasado día 6 del corriente se podía leer la afirmación de que en los
Estados Unidos, la degradación de infraestructuras físicas esenciales – como
carreteras, puentes, represas, redes eléctricas, sistemas de abastecimiento de
agua – era tal que el país se aproximaba a rápidamente a un estatuto (cito) de
“segundo mundo”. Se leía además que los gastos para la manutención y
modernización de infraestructuras básicas era del orden del 2% del PIB, cuatro
veces menos que China.
[2] Este número incluye el
presupuesto base de la defensa y también los gastos relativos a las operaciones
en Iraq y Afganistán pero no incluye los gastos del Departamento de Energía
(DoE) en los programas relativos a armas nucleares. El valor indicado equivale
a cerca de tres veces el valor estimado en ese año para el PIB portugués.
[3] Entre 2000 y 2010 el gasto
militar de la República Popular de China habrá pasado de cerca de US$ 34kM para
cerca de US$ 120kM, esto representa un crecimiento cercano al 250%. En 2010,
los gastos militares de EE.UU. representaban cerca del 43% del gasto militar
global. Los EE.UU. y China en conjunto representaban el 50% del gasto mundial.
[4]
http://www.theworld.org/2011/08/defense-budget-tea-party/
[5]
Cf. Christopher Hellman, "The Runaway Military Budget: An Analysis",
(Friends Committee on National Legislation, March 2006, no. 705, p. 3)
[6]
Cf. "World Military Spending", Global Issues
(http://www.globalissues.org/article/75/world-military-spending ) (2011)
[7] “Ciencia que investiga los
mecanismos de comunicación y de control en los organismos vivos y las
máquinas.” (Diccionario de la Academia de Ciencias de Lisboa)
[8] Lynn, William J. III. "Defending
a New Domain: The Pentagon's Cyberstrategy", Foreign Affairs, Sept/Oct.
2010, pp. 97–108
[9]
Cf "Stuxnet worm brings cyber warfare out of virtual world", Pascal
Mallet (AFP) – Oct 1, 2010
[10]
Cf. "U.S. Debated Cyberwarfare in Attack Plan on Libya", Eric Schmitt
and Thom Shanker, The New York Times, Published: October 17, 2011. La misma fuente refiere que tanto el Pentágono como
empresas con contratos militares son objeto y repelen regularmente ataques a
sus redes de computadoras, muchos de ellos, alegan, provienen de fuentes rusas
o chinas.
[11] Id., ib,; se trata de penetrar
las barreras informáticas de protección contra intromisiones (“fire wall”) de
las redes de computadoras del gobierno libio para cortar sus líneas de
comunicación con las baterías de misiles del sistema de defensa antiaérea.
[12] Recientemente (octubre de 2011)
fue descubierto un nuevo virus (“malwware”) que recibió el nombre de “Duku”. El
Duku comparte gran parte del código informático del Stuxnet pero actúa de forma
diferente y con objetivos diferentes ( cf. Discover Magazine, Octubre 19th,
2011, artículo de Veronique Greenwood) . El nuevo virus, probablemente con el
mismo origen del Stuxnet, es un “virus espía”, destinado a la recolección de
información sobre las características y la organización interna de sistemas de
redes y computadoras, incluyendo claves de seguridad, de modo de permitir
futuros ataques destructivos. El virus no se reproduce y se auto-extingue en 36
días, probablemente para dificultar su detección.
[13] Además de los EE.UU., el Reino
Unido, China y las dos Coreas al menos, habrían puesto en pie estructuras de
defensa contra riesgos asociados a ataques cibernéticos. Barak Obama afirmó, en
2009, que se habrían precipitado situaciones de intromisión cibernética en las
redes eléctricas de los EE.UU. con el fin de evaluar las condiciones de
seguridad de las redes (Cf." China's Cyberassault on America",
Richard Clarke in The Wall Street Journal, Junho 15, 2011).
[14] El TNPN incluye en esta fecha
189 Estados, incluyendo los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
[15] Aprobado en la Asamblea General
de las Naciones Unidas por una mayoría superior a dos tercios de los Estados
miembros.
[16] Los otros Estados de cuya
ratificación está dependiendo la entrada en vigor del CTBT son: China, Egipto,
India, Indonesia, Irán, Israel, Corea del Norte y Pakistán.
[17] El jefe del Comando Estratégico
de los EE. UU., general Kevin Chilton, declaró recientemente lo siguiente:
“cuando miramos al futuro – y es de mi convicción que precisaremos de disuasión
nuclear en este país para lo que resta del siglo, el siglo XXI, pienso que
aquello que necesitamos es un arma nuclear modernizada y compatible con
nuestras también modernizadas plataformas de lanzamiento.” Cf. A
elucidativa Informação de Andrew Lichterman ,para la Western States Legal
Foundation: "Nuclear Weapons Forever: The U.S. Plan to Modernize its
Nuclear Weapons Complex" (2008) (http://www.wslfweb.org/docs/ctbrief.pdf
).
[18] Ver nota anterior.
[19] Ver "Resolución sobre la
utilización de robots militares", Comisión Internacional para el Desarme,
la seguridad y la Paz (ICD), de la Federación Mundial de Trabajadores
Científicos, París, Mayo de 2011
(http://www.otc.pt/index.php/noticias/fmtc/43-robosmilit)
[20] Hay razones para decir que la
utilización de robots en el campo de batalla o en misiones ofensivas de
sobrevuelo fuera de él, representa la más profunda transformación del arte
militar desde el advenimiento de la bomba atómica.
[21] En el marco de la expansión del
programa de automatización del teatro de operaciones, la Fuerza Aérea de los
EE.UU. tiene en este momento en formación un número de operadores de drones
superior a los pilotes de aviones de caza y de bombarderos en conjunto. La meta
para la robotización de las Fuerzas Armadas de los EE.UU. es de 15% para 2015. Cf. "US
Air Force prepares drones to end era of fighter pilots", The Guardian,
Edward Helmore in New York, 23 August 2009
www.guardian.co.uk/world/2009/aug/22/us-air-force-drones-pilots-afghanistan )
[22] Turquía, que pretende adquirir
drones de los EE.UU., puso a disposición de los norteamericanos una base aérea
que es utilizada por una escuadra de drones de las FF.AA. de los EE.UU. Los
drones armados disparan misiles Hellfire o Scorpion, éstos últimos de menor
poder destructivo permiten reducir los daños colaterales.
[23]
Cf, "Do Targeted Killings Work?", Daniel L. Byman, Senior Fellow,
Foreign Policy, Saban Center for Middle East Policy. (
http://www.brookings.edu/opinions/2009/0714_targeted_killings_byman.aspx?p=1
[24] El arsenal de robots militares
de reconocimiento y ataque es vasto.
Diversas fuentes refieren a los
trabajos de desarrollo tecnológico de robots-espías con apariencias y
dimensiones semejantes a las de un insecto, capaces de volar como insectos y
pasar desapercibidos. Al mismo tiempo también transcurren trabajos que tienen
por objetivo el uso de insectos reales, los cuales son implantados
quirúrgicamente con dispositivos (“chips”) electrónicos que permiten comandar a
distancia su vuelo y comportamiento. Estos dispositivos envían señales que
contienen diversas informaciones de interés para los operadores. Los “chips”
son implantados en los insectos de preferencia durante la fase de desarrollo de
la crisálida antes de la metamorfosis final del insecto. Trabajos de este tipo
están en desarrollo en el departamento de las Fuerzas Armadas de los EE.UU.
designado como DARPA (Defense Advanced Research Project Agency). Los insectos
modificados son usualmente llamados “Cyborgs” o “Cibugs”.
Los robots ya utilizados o que se
encuentran en fase de prototipo, tienen las más variadas formas y dimensiones,
y finalidades múltiples. Típicamente desempeñan funciones de espionaje,
vigilancia, identificación de objetivos y reconocimiento. Los sensores utilizados
permiten la recolección de imágenes ópticas, que llegan a cubrir un ángulo de
360º, señales de radar, radiación infrarroja, microondas y radiación
ultravioleta. Son también usados sensores químicos y biológicos.
Los sensores biológicos son sensores
que pueden detectar la presencia en el aire de microorganismos y otros agentes
biológicos. Los sensores químicos pueden detectar la presencia y concentración
en el aire de elementos químicos diversos por medio de espectometría laser.
[25] Existe una considerable
diversidad de las catalogadas “armas no letales”: rayos de energía dirigidos
(infrarrojos); generadores de impulsos sonoros de alta intensidad; proyectiles
que actúan por efecto de impacto, descargas eléctricas, dispersión de agentes
químicos o biológicos; barreras electromagnéticas (“ active denial systems ”);
inducción externa de sonidos e imágenes, por acción de los campos
electromagnéticos que actúan sobre los circuitos neurológicos del sistema
nervioso central, y otros. Una mirada rápida sobre esta parafernalia de
instrumentos y sistemas catalogados como “no letales” puede no dejarnos
entender todos sus posibles destinos, las motivaciones para su manejo y sus
implicancias. En este contexto es útil citar aquí un documento ya referenciado:
Cf. "Crowd
Behavior, Crowd Control, and the Use of Non-Lethal Weapons", Institute for
Non-Lethal Defense Technologies, Human Effects Advisory Panel, Report of
Findings, Pennsylvania State University, 1 January 2001. El documento es el resultado de un estudio efectuado en el
marco de un contrato con el Cuerpo de Marines de los EE.UU.
Ingresamos al 2012, a 30 AÑOS de la GUERRA DE MALVINAS
A propósito del próximo gran aniversario conmemorativo
“Malvinas no es
una causa argentina, sino una causa global”
Carlos Pereyra Mele
Dossier Geopolítico
Con esta frase en la última reunión del Mercosur, efectuada en
Montevideo, la presidente de argentina Cristina Fernández de Kirchner, antes de
asumir la presidencia del organismo, sintetizo geopolíticamente el conflicto
del atlántico sur con Inglaterra, ya que no solo se debe circunscribir el
problema a un simple diferendo diplomático y disputa de soberanía por la
ocupación colonial del archipiélago Malvinense (que recordemos la Argentina
reclama desde 1833, luego de la invasión y la expulsión de los pobladores
originales). También afirmo: “Se llevan nuestros recursos pesqueros, pero
cuando quieran más los van a ir a buscar como sea y donde sea”. Por ello
debemos destacar la resolución aprobada del Mercosur de impedir el ingreso a
buques de bandera malvinense a abastecerse en los puertos de nuestros socios.
Que se suma a la ley Gaucho Rivero, que impide a los barcos con destino a
Malvinas (por pesca o petróleo) amarrar y abastecerse en los puertos de las
provincias Argentinas que la aprobaron: Chubut, Tierra del Fuego y ahora Santa
Cruz.
Y ello disparó una violenta reacción típica de la potencia
ocupante, quien a través de sus órganos el Foreign Office y Defensa, hablaron
de cerco, asfixia y aislamiento de las islas en disputa por parte del Mercosur
y el Primer Ministro Cameron ordenó el envío de un submarino nuclear a esta zona,
para reforzar a una guarnición militar que casi iguala a la cantidad de
habitantes de Malvinas (y que cuenta con armamentos y equipamientos de ultima
generación, donde practican maniobras las unidades inglesas antes de ser
enviadas a los frentes que tiene abierto en el mundo y que además es una base
de la OTAN).
Pero por supuesto que se cuidó Inglaterra de que el conflicto se
circunscriba a la discusión de soberanía sobre Malvinas, y por ello destacamos
la frase de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, porque puso el tema
en su dimensión de conflicto continental y global. Porque afirmamos esto:
Primero: porque no es el conflicto por las islas Malvinas
solamente, es por todas las Islas: las Sándwich del Sur y Georgias del Sur mas
su proyección de 350 millas náuticas lo que representan un gigantesco
territorio marítimo (que cada día adquiere mas importancia por los
descubrimientos de recursos minerales y alimentarios a explotar) y se inscribe
en la disputa del nuevo Derecho del Mar que propugna la ONU (1).
-Segundo: porque forma parte del cerco para Suramérica
establecido por su socio estratégico, los Estados Unidos, al ser base de apoyo
a la IV Flota norteamericana que hace pocos años reactivó para controlar el
Caribe, Atlántico Sur, Pacifico Sur y Antártida - cual será el peligro que
estableció Washintong para reactivarla es una pregunta si respuestas aún-.
-Tercero: la proyección antártica de las islas en cuestión, que
es el último continente no explotado económicamente pero por las investigaciones
científicas se sabe que tiene los recursos que están en vía de agotamiento y
serán en el mediano plazo explotados (Inglaterra presento en la ONU su
pretensión territorial antártica que se superponen a los reclamado por Chile y
Argentina).
En un mundo donde se lucha diariamente para adquirir los
recursos energéticos y alimentarios como sea, (a Inglaterra se le agotan los
recursos petroleros en el mar del Norte), y que la crisis económica y
financiera en las potencias europeas no se detiene, igual que en EE.UU., y
teniendo en cuenta que Suramérica se encuentra en una etapa de crecimiento
económico, social y político a nivel global impensado hace apenas unos años
atrás y que es tentada por numerosas potencias emergentes (China, India y
Rusia) a nuevas sociedades estratégicas, que trasformaran las tradicionales
relaciones de dependencia de los últimos años, es vital tomar conciencia de la
importancia de este conflicto con Inglaterra, que ya no es solo con Argentina
sino contra toda la proyección continentalista suramericana que describimos en
el párrafo anterior como afirmo la Presidente de Argentina y encontró en el
Mercosur y la UNASUR eco para bien de los americanos del sur.
(1) Gran Bretaña disputa a la Argentina más de
3.000.000 de km2 de plataforma continental en Malvinas, Georgias, Sándwich y
Antártida. Se trata de la mayor controversia por territorios marítimos del
planeta.
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