martes, julio 31, 2012

Intimidades y la trastienda en la vida política de la Argentina de esta semana - Intimités et le dos à la vie politique de l'Argentine cette semaine


Las Charlas de Quincho de esta semana 
publicadas por Ambito Financiero

Quinchos teñidos de olimpismo los de esta semana, sobre todo por algunas enseñanzas que dejan estas competencias y que pueden ser aplicadas a la política. La pelea que por estos días sostienen la Argentina y Uruguay (y no precisamente en el marco de los Juegos) comenzaría a resolverse en un tercer país al que viaja la Presidente. Más lejos, un magnate mexicano abrió un museo fundado por él para escuchar a expertos recomendar una fuerte ayuda a un país en crisis (no es de la región). Más cerca, en el conurbano, volvió el fútbol a una quinta en la que el dueño insistió ante sus compañeros que no se va de donde está, porque no tiene intención alguna de regresar a un deporte que cultivó de joven (más referencias olímpicas). Veamos.


Carlos Brown, Jorge Enríquez y Luciano Miguens, el sábado en la Exposición Rural, minutos antes de que hablara Hugo Luis Biolcati. Poca presencia de empresarios y opositores en la ceremonia.; El legislador porteño por el macrismo Cristian Ritondo festejó su cumpleaños junto con el ex K Diego Kravetz y el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Sopló velitas en dos tortas con los colores de sus equipos preferidos.
  El aire olimpista que inundó el planeta descolocó a los artesanos de la política, que buscan espacio en la atención del público imantada con las imágenes que llegan de Londres como si se tratara de otro mundo. Por ejemplo, unos juegos en donde no está presente el fútbol argentino, capítulo poco explotado por los activistas de la autoflagelación criolla. Cristina de Kirchner preparó para el contraataque un acto para la tarde de hoy en donde hará anuncios de ampliación del formato del programa de subsidios a la transmisión gratis de los partidos, una singularidad local que no ocurre en muchos países, con lo bueno y lo discutible que signifique eso. Parecerá lo más importante de la semana, pero no es así: la agenda que tiene desde esta noche en Brasilia la acerca a una de las extravagancias regionales. Viaja después del acto del fútbol a una cumbre del Mercosur cuyo escenario atornillaron los presidentes para que nada se imponga por sobre el titular del ingreso de Venezuela a esa organización Mercosur, algo que se sigue discutiendo pero que el presidente del Uruguay, José Mujica, simplificó con una fraseología socarrona: «No es que ingresa Venezuela al Mercosur, es el Mercosur el que ingresa a Venezuela».

Lo dijo en la semana en una comida con exportadores de su país, ante quienes defendió esa incorporación con otras sentencias, como: «¿Podemos ser tan idiotas en el mundo de hoy de renunciar al emporio de la energía?», al recordar que un ministro alemán le dijo que si Rusia -parado sobre el gas y el petróleo- pidiese el ingreso a la Unión Europea se lo aceptarían en el acto. Pero estas simplezas con las que se expresa el «Pepe» uruguayo son las que pueden convertir este viaje a Brasilia -cortísimo, entre esta tarde y mañana a mediodía, incluyendo un almuerzo- en un dolor de cabeza para la Presidente por el entuerto, casi un blooper, que se estudiará mañana como una rareza tercermundista, el dragado del canal Martín García. En el fin de semana Cristina se atosigó de lecturas de declaraciones y clips de prensa para terminar de entender algo que pocos pueden explicar de este caso que está haciendo tambalear a la cúpula de la Cancillería uruguaya y ha puesto de punta a los dos gobiernos en algo que parecía tan pacífico como negociado. Algo natural en un contrato que tiene un monto de entre u$s 14 y u$s 21 millones al año. Cuesta entender qué pasó porque hasta nuevo aviso lo que sucedió es que una revista uruguaya (Caras y Caretas) publicó hace dos meses el cuento de que alguien había hablado de una coima para que los funcionarios de los dos gobiernos jueguen una mancha venenosa que impregnará la apertura hoy de los sobres de la licitación de ese dragado que ocurrirá en Buenos Aires.

Los funcionarios argentinos se indignan porque desde Uruguay se lanzó esa noticia y señalaron hacia el otro lado del río sin decir qué coima hubo, quién la pagó, quién la cobró, de cuánto es. ¿Porque salte la palabra «coima» tienen que mirar para acá?, se quejan en Buenos Aires. En Montevideo todos miran como vocero de esa campaña al exembajador en Buenos Aires Francisco Bustillo, presidente por su país hoy de la Comisión del Río de la Plata, que debe decidir esa licitación con su contraparte argentina, encarnada en el entrerriano Hernán Orduna. Entre las preguntas que lleva la delegación criolla a Brasilia (en donde Mujica ha asegurado que hablará con Cristina del asunto -pese a que la Presidente minimizó el viernes la intriga y dijo que ella no tiene nada que hablar, que en todo caso lo hagan los cancilleres-) figura ésta: ¿por qué Bustillo promovió esa leyenda cuando antes había apoyado a la empresa cuestionada hoy?

Por eso el Gobierno argentino lanzó el dardo anoche en un comunicado que se pregunta ¿quién protege a Riovía? -la empresa en cuestión-. Otra pregunta: ¿es cierto que a fin de año Bustillo hostigó al delegado argentino Guillermo González hasta que logró su renuncia y a quien agravió con un término que ha quedado registrado en el acta de sesiones de la CARP (sigla de la Comisión del Río de la Plata)? Otra, de corte más malintencionado, recuerda que Bustillo fue investigado en Buenos Aires por el trámite de dos autos Porsche con placa diplomática y que no se llevó el mejor recuerdo de los argentinos. Igual el canciller Luis Almagro lo sostiene en el cargo, pese a que disparó una pelea que resiente las relaciones entre los dos países. Mujica la esperará esta noche a Cristina en Brasilia para hablarle de este tema con la intención de salvar el contrato del dragado; si ese concurso o licitación se cae pueden quedar comprometidos en sus cargos el canciller Almagro y el propio Bustillo porque la Argentina ya dijo que si quieren hablar de coima que frenen todo el trámite.

Para «Pepe» es un drama, y también para Cristina, porque Uruguay tiene el Gobierno más pro argentino de la región y cada barquinazo que sucede en las relaciones lo expone al uruguayo a los latigazos de su oposición, que le pide cabezas por este caso. Mujica cree y dice que la suerte de su país está ligada a la de la Argentina. «Se te rompen los ojos -le ha dicho a sus ministros- cuando te enterás de todo lo que son dueños los argentinos en el Uruguay. ¿Cómo nos vamos a pelear con ellos?» En esa comida con exportadores sentenció: «¿Qué quieren que hagamos, que les pinchemos un ojo? Si alguno tiene otra receta que nos la den, porque parece que las relaciones fueran cuestiones de guapos, que hay que golpearse el pecho como en un mostrador. No se puede defender el trabajo de la gente así. Tengo la obligación de pensar en el trabajo de los uruguayos y tragarme las culebras y los sapos que sea, siempre y cuando esté defendiendo el trabajo de la gente».

Igual se trae algo fuerte bajo el poncho con el propósito de liberar la contratación del dragado, clave para el funcionamiento del puerto de Montevideo: todavía no ha enviado al Congreso de su país el mensaje con el proyecto de ley para ratificar el acuerdo de canje de datos fiscales entre los dos países que en Buenos Aires ya se sancionó. Eso demora la pretensión argentina de acceder a los datos de inversores que se fueron con la música (los dólares) a otra parte. Entre los funcionarios de Mujica existe la idea de demorar todo lo posible ese acuerdo para proteger su economía. Aun cuando lo sancione el Congreso -tardará meses- existe la idea de suspenderlo en su aplicación. Pero esto es una herramienta oculta que por ahora no usará Mujica, que cree que la batalla del dragado es en esta cumbre más importante que su motivo formal, la incorporación de Venezuela. Para atender esas rispideces es que en el embajador en el Uruguay Dante Dovena adelantó su viaje a Brasilia anoche, lo seguirá en la mañana de hoy Héctor Timerman, adelantados de la comitiva de Cristina de esta tarde, en la que figura Julio De Vido.

Para completar estas globalidades, un apunte mexicano: Carlos Slim, quien pelea los primeros lugares de la lista de millonarios del planeta, abrió el Museo Soumaya de la ciudad de México -construido en homenaje a su mujer, Soumaya Domit fallecida en 1999- para un grupo de disertantes del llamado Círculo de Montevideo, entre ellos Enrique Iglesias, Julio María Sanguinetti, Ricardo Lagos, José María Insulza, el argentino Carlos Magariños, Belisario Betancourt, Manuel Marín y Felipe González, quien concentró la atención por lo que podía decir sobre la crisis de su país. «Hay que sacar un plan de acción para que España salga adelante y decirle al resto de la Unión Europea que los muertos no pagan y que los enfermos pagan poco». Horas antes el saliente presidente Felipe Calderón había abierto el encuentro con medio gabinete.

De la Argentina no se habló aunque en todos los encuentros Magariños era interrogado con interés por los otros participantes. Respondió con dos afirmaciones: primero, que el déficit fiscal es un arma que se usa una vez y listo. Después se la debe recargar (ahorrando y generando superávit). Agregó que «si a la economía se le va a aplicar un antídoto, hay que dárselo todo de golpe. Si se lo dan en cuotas, el virus se acostumbra a la cura».

Era esperable que el olimpismo alcanzase también a La Ñata, residencia de Daniel Scioli, en donde ayer volvió el fútbol pero sin intención de competir con las imágenes que vienen de Londres: no hubo fotos del encuentro entre el equipo del gobernador que venció a América del Sud, un equipo de Avellaneda que salió segundo en el campeonato de Futsal de la AFA. Scioli, que se perdió buena parte de la transmisión del viernes de la inauguración porque debió atender la tragedia de la muerte de tres niños en el partido de Moreno, atrocidad que enfrentó a vecinos con policías, acercó su propuesta para los futuros juegos de Brasil en 2014, que se incorpore la especialidad del Futsal a las olimpíadas, algo plausible si ya tienen esa categoría juegos tan inocentes y poco exigidos como el vóley femenino sobre arena, algo espectacular si se lo sabe mirar, pero de entidad deportiva menos compleja que el Futsal. Ya está la campaña.

En esos salones de la residencia de La Ñata lo que dominó, claro, fueron la política y las finanzas, aliviadas no sólo por el auxilio de los $ 600 millones para aguinaldos y la autorización del bono para proveedores de $ 900 millones, sino por el nuevo producto que en la semana que pasó buscaron colocar sus funcionarios entre empresarios y bancos. Se trata de un bono en dólares por 50 millones que pagará una tasa del 9%, que con el juego en alza de la divisa lo prometen como una inversión estrella que ayudará a regularizar los pagos. Debió, ante el requerimiento de los propios seguidores del entorno íntimo del gobernador, marcar alguna línea, con tanto opinólogo que le propone a Scioli saltos hacia uno y otro lado como estrategia política. Disparates, insiste cuando habla de eso, como ayer en la sobremesa después del partido con América del Sud. «Me quieren marcar los tiempos y eso lo manejo yo. Que quede claro: yo volver a correr en lancha no quiero, ¿eh? Con Cristina las cosas las tengo más que claras y se equivocan siempre los que apuestan a la pelea. ¿Que la gente sea diferente quiere decir que sean enemigos o adversarios? Los que especulan con saltos están pensando en su interés y no en el nuestro, no se dejen engañar, como con eso de que Karina va a ser candidata. Candidata a nada. Siempre me acompañó, y lo va a seguir haciendo, pero no en contra de nadie».

Del otro lado de la mesa, silencio, porque ya es un monólogo en el que pesa cada palabra. «¿Que me voy ir del kirchnerismo? ¡No entienden nada! Como los que dicen eso de Sergio Massa. Si es imposible que haya alguien más kirchnerista que Massa. Vamos a seguir con el método de siempre, ¿o acaso la Argentina no perdió cada vez que las posiciones contrarias escalaron? Vamos a seguir en la misma, estuve dos veces con Cristina en la semana y todo fue afecto y respeto, lo malo es cuando las segundas líneas hablan de más. El desafío es durísimo en el mundo de hoy, por eso hay que inspirarse en cosas como las olimpíadas. ¿Saben qué lección es la que me deja eso? La gente que hace sacrificios durante mucho tiempo, poniendo todos los recursos y en un instante, en la primera competencia, se queda afuera pese al esfuerzo. De esas cosas se puede aprender mucho. Para la política, claro», remata, ya cuando la parrilla era apenas un rescoldo que llamaba a la siesta inevitable de los domingos.

Con el megaquincho de la Argentina que es la Exposición Rural abierto, era inevitable darse un paseo por sus escenarios y salones, que arrojaron el fin de semana una constatación de utilidad política: la gran diferencia que hay entre lo que ocurría durante el día en los comedores -especialmente el «Central» que proveen los hermanos Petersen- con la convivencia de dirigentes, políticos y empresarios, y las tribunas del acto central de inauguración de la muestra. Allí se raleó la representación empresarial -el más importante fue Eduardo Eurnekian- y dominó la política con la presencia de radicales, macristas y peronistas disidentes. Los hombres de negocios prefieren escapar a las señales que se lanzan desde esas tribunas para dedicarse en las mesas que se abrieron durante la semana al lobby, los intercambios y, de paso, algo a la política, pero no partidaria.

De todas las actividades -muy contadas ya por la prensa-, la que pocos advirtieron en importancia fue el cóctel del sábado a la noche que ofreció la directiva de la Rural a ganadores de premios, diplomáticos y dirigentes de entidades hermanas del interior y del extranjero. Hubo dos presencias notables: una, la del exministro Roberto Lavagna, que pasó por ese cóctel como parte de una actividad que si no es de campaña política, se le parece mucho. El otro, Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa de Comercio, lo más parecido a un oficialista de lo que se vio en la Rural, quien conversó con todos de sus proyectos, como la creación de una universidad de la Bolsa. Funcionará en el edificio de la calle Viamonte que fue del banco Extrader y que después ocupó Cassaba, la fenecida caja de jubilaciones de los abogados porteños, de cuya extinción -repartiendo plata entre los abogados aportantes- se ocupa el exlegislador radical Jorge Enríquez. Hasta que salga la demorada ley en la Legislatura para que se termine de liquidar Cassaba, Gabbi ha cedido el edificio que compró la Bolsa en un remate por $ 13 millones en comodato para que funcionen allí las oficinas de Enríquez, que encabezó una pequeña representación política en ese cóctel del sábado, integrada por las macristas Lidia Saya (junto a su marido, el recaudador Carlos Walter) y Lía Rueda, Marcelo Meis, el diputado Ricardo Buryaile, los dirigentes de las entidades rurales y empresarios de las firmas que organizaron almuerzos durante la semana en el «Central», entre ellos los Sánchez Córdova (Finansur), los Neuss, Martín Cabrales, Cristiano Rattazzi, «Tato» Lanusse, Juan Pablo Maglier, Alejandro Macfarlane, José Ignacio de Mendiguren, Daniel Funes de Rioja.




Manteles negros con detalles en amarillo eran parte de la escena para recrear el espíritu de picnic el viernes en el restorán Mystica, de San Telmo, porque más allá de ser diputado y estar tercero en la línea sucesoria del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, el cumpleañero Cristian Ritondo se esforzó por ponerse por encima de las inquinas que lo separan de sus adversarios en la pelea de todos los días en la Capital. Sirvió tarteletas de espinaca, eneldo, parmesano y almendras, pollo marsala, sambousek, budines de pollo al limón, tablas de fiambres, quesos, pinchos de pollo con curry, pizzas a la parrilla con masa crocante y variedades de mozzarella, rabanito y rúcula, fajitas de lomo y los muy de moda «macaroons». Ritondo sopló dos velas de dos tortas con insignias de los clubes de sus amores, Independiente de Avellaneda y Nueva Chicago de Mataderos, regalos de la agrupación La Solano Lima, integrada por un grupo de jóvenes militantes peronistas identificados con el proyecto macrista y ligados al propio Cristian Ritondo.

Estaban Horacio Rodríguez Larreta, Daniel Chaín, Carolina Stanley, el subsecretario de Asuntos Públicos Alvaro González, el titular del bloque Fernando de Andreis, los diputados PRO Jorge Garayalde, Roberto Quattromano, Martín Ocampo, el rabino Sergio Bergman, Francisco Quintana, Carmen Polledo, Lía Rueda. Invitados especiales fueron los diputados Claudio Presman (UCR), Julio Raffo (Proyecto Sur), el sindicalista peronista Claudio Palmeyro, el exlegislador porteño Diego Kravetz y el legislador kirchnerista Juan Carlos Dante Gullo. «El 'Canca' es un amigo de toda la vida y mi maestro a seguir en política. Tiene los códigos de los peronistas de verdad y no de cartón corrugado», dijo Ritondo ante las sonrisas de todos. El diputado Roberto Quattromano, para ponerle un poco de humor a la farfulla, acotó que «Cristina tuvo que sacar el billete de $ 100 con la cara de Evita para intentar competir con nuestro homenaje en la Legislatura y encima les salieron mal». Para zafar de las indirectas, Gullo remató: «Mejor, muchachos, brindemos», lo que despertó las carcajadas de todos los que lo rodeaban.

El festejo no terminó en ese almuerzo; siguió por la noche en la casa del diputado Daniel Amoroso con una fiesta de disfraz en la que se destacó por sobre todos los invitados, con tacones, peluca rubia y labios rojos, Álvaro González. La presencia de este santafesino disparó la charla hacia los vericuetos de la puja interna, aún prematura, en el PJ de esa provincia. Esa fuerza intenta evitar ir a una elección interna abierta. Agustín Rossi, jefe del bloque nacional del partido, busca negociar una lista única de candidatos y hace pesar para lograrlo el oficio que le reconocen en el Congreso para sostener los proyectos del oficialismo, rol en el cual algunos lo consideran irreemplazable y por eso debería reelegir en la banca. En esa charla se destacó la presencia del secretario de Transportes de la Nación, Alejandro Ramos, en una reunión de la liga de intendentes santafesinos en Puerto General San Martín, a la que llegó de la mano de Roxana Latorre, principal responsable del rechazo de la candidatura de Daniel Reposo a la Procuración de la Nación en el Senado, cónclave en el que estuvieron también presentes los diputados peronistas «federales» Carlos Carranza y Daniel Germano.

Fuente: http://www.ambito.com

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